22 de febrero del 2026
Servicio de adoración:
3:00 pm - 4:30 pm
Himno
O gran Dios
El llamado a adorar:
Salmo 146:1–10 (NBLA)
1 ¡Aleluya! Oh alma mía, alaba al Señor.
2 Alabaré al Señor mientras yo viva; Cantaré alabanzas a mi Dios mientras yo exista.
3 No confíen ustedes en príncipes, Ni en hijo de hombre en quien no hay salvación.
4 Su espíritu exhala, él vuelve a la tierra; En ese mismo día perecen sus pensamientos.
5 Bienaventurado aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, Cuya esperanza está en el Señor su Dios,
6 Que hizo los cielos y la tierra, El mar y todo lo que en ellos hay; Que guarda la verdad para siempre;
7 Que hace justicia a los oprimidos, Y da pan a los hambrientos. El Señor pone en libertad a los cautivos.
8 El Señor abre los ojos a los ciegos, El Señor levanta a los caídos, El Señor ama a los justos.
9 El Señor protege a los extranjeros, Sostiene al huérfano y a la viuda, Pero frustra el camino a los impíos.
10 El Señor reinará para siempre, Tu Dios, oh Sión, por todas las generaciones. ¡Aleluya!
Himnos
Su gracia es mayor
Ven contempla el gran misterio
O gran Dios
El llamado a adorar:
Salmo 146:1–10 (NBLA)
1 ¡Aleluya! Oh alma mía, alaba al Señor.
2 Alabaré al Señor mientras yo viva; Cantaré alabanzas a mi Dios mientras yo exista.
3 No confíen ustedes en príncipes, Ni en hijo de hombre en quien no hay salvación.
4 Su espíritu exhala, él vuelve a la tierra; En ese mismo día perecen sus pensamientos.
5 Bienaventurado aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, Cuya esperanza está en el Señor su Dios,
6 Que hizo los cielos y la tierra, El mar y todo lo que en ellos hay; Que guarda la verdad para siempre;
7 Que hace justicia a los oprimidos, Y da pan a los hambrientos. El Señor pone en libertad a los cautivos.
8 El Señor abre los ojos a los ciegos, El Señor levanta a los caídos, El Señor ama a los justos.
9 El Señor protege a los extranjeros, Sostiene al huérfano y a la viuda, Pero frustra el camino a los impíos.
10 El Señor reinará para siempre, Tu Dios, oh Sión, por todas las generaciones. ¡Aleluya!
Himnos
Su gracia es mayor
Ven contempla el gran misterio
Lectura bíblica
Malaquías 1:6–14 (NBLA)
6 «El hijo honra a su padre, y el siervo a su señor. Pues si Yo soy padre, ¿dónde está Mi honor? Y si Yo soy señor, ¿dónde está Mi temor?», dice el Señor de los ejércitos a ustedes sacerdotes que desprecian Mi nombre. Pero ustedes dicen: «¿En qué hemos despreciado Tu nombre?».
7 «En que ustedes ofrecen pan inmundo sobre Mi altar. Y ustedes preguntan: “¿En qué te hemos deshonrado?”. En que dicen: “La mesa del Señor es despreciable”.
8 »Y cuando presentan un animal ciego para el sacrificio, ¿no es eso malo? Y cuando presentan el cojo y el enfermo, ¿no es eso malo? ¿Por qué no lo ofreces a tu gobernador? ¿Se agradaría de ti o te recibiría con benignidad?» dice el Señor de los ejércitos.
9 «Ahora pues, ¿no pedirán ustedes el favor de Dios, para que se apiade de nosotros? Con tal ofrenda de su parte, ¿los recibirá Él con benignidad?», dice el Señor de los ejércitos.
10 «¡Oh, si hubiera entre ustedes quien cerrara las puertas para que no encendieran Mi altar en vano! No me complazco en ustedes», dice el Señor de los ejércitos, «ni de su mano aceptaré ofrenda.
11 »Porque desde la salida del sol hasta su puesta, Mi nombre será grande entre las naciones, y en todo lugar se ofrecerá incienso a Mi nombre, y ofrenda pura de cereal; porque grande será Mi nombre entre las naciones», dice el Señor de los ejércitos.
12 «Pero ustedes lo profanan, cuando dicen: “La mesa del Señor es inmunda, y su fruto, su alimento despreciable”».
13 «También dicen: “¡Ay, qué fastidio!”. Y con indiferencia lo desprecian», dice el Señor de los ejércitos, «y traen lo robado, o cojo, o enfermo; así traen la ofrenda. ¿Aceptaré eso de su mano?», dice el Señor.
14 «¡Maldito sea el engañador que tiene un macho en su rebaño, y lo promete, pero sacrifica un animal dañado al Señor! Porque Yo soy el Gran Rey», dice el Señor de los ejércitos, «y Mi nombre es temido entre las naciones».
Malaquías 1:6–14 (NBLA)
6 «El hijo honra a su padre, y el siervo a su señor. Pues si Yo soy padre, ¿dónde está Mi honor? Y si Yo soy señor, ¿dónde está Mi temor?», dice el Señor de los ejércitos a ustedes sacerdotes que desprecian Mi nombre. Pero ustedes dicen: «¿En qué hemos despreciado Tu nombre?».
7 «En que ustedes ofrecen pan inmundo sobre Mi altar. Y ustedes preguntan: “¿En qué te hemos deshonrado?”. En que dicen: “La mesa del Señor es despreciable”.
8 »Y cuando presentan un animal ciego para el sacrificio, ¿no es eso malo? Y cuando presentan el cojo y el enfermo, ¿no es eso malo? ¿Por qué no lo ofreces a tu gobernador? ¿Se agradaría de ti o te recibiría con benignidad?» dice el Señor de los ejércitos.
9 «Ahora pues, ¿no pedirán ustedes el favor de Dios, para que se apiade de nosotros? Con tal ofrenda de su parte, ¿los recibirá Él con benignidad?», dice el Señor de los ejércitos.
10 «¡Oh, si hubiera entre ustedes quien cerrara las puertas para que no encendieran Mi altar en vano! No me complazco en ustedes», dice el Señor de los ejércitos, «ni de su mano aceptaré ofrenda.
11 »Porque desde la salida del sol hasta su puesta, Mi nombre será grande entre las naciones, y en todo lugar se ofrecerá incienso a Mi nombre, y ofrenda pura de cereal; porque grande será Mi nombre entre las naciones», dice el Señor de los ejércitos.
12 «Pero ustedes lo profanan, cuando dicen: “La mesa del Señor es inmunda, y su fruto, su alimento despreciable”».
13 «También dicen: “¡Ay, qué fastidio!”. Y con indiferencia lo desprecian», dice el Señor de los ejércitos, «y traen lo robado, o cojo, o enfermo; así traen la ofrenda. ¿Aceptaré eso de su mano?», dice el Señor.
14 «¡Maldito sea el engañador que tiene un macho en su rebaño, y lo promete, pero sacrifica un animal dañado al Señor! Porque Yo soy el Gran Rey», dice el Señor de los ejércitos, «y Mi nombre es temido entre las naciones».
El Catecismo Bautista
P. 60: ¿Qué prohíbe el tercer mandamiento?
R. El tercer mandamiento prohíbe profanar o abusar de cualquier cosa por
medio de la cual Dios se revela a Sí mismo.
P. 61: ¿Cuál es la razón añadida al tercer mandamiento?
R. La razón añadida al tercer mandamiento es que aunque los
quebrantadores de este mandamiento quizás escapen el castigo de los
hombres, aún así el Señor nuestro Dios no permitirá que escapen Su juicio
justo.
P. 60: ¿Qué prohíbe el tercer mandamiento?
R. El tercer mandamiento prohíbe profanar o abusar de cualquier cosa por
medio de la cual Dios se revela a Sí mismo.
P. 61: ¿Cuál es la razón añadida al tercer mandamiento?
R. La razón añadida al tercer mandamiento es que aunque los
quebrantadores de este mandamiento quizás escapen el castigo de los
hombres, aún así el Señor nuestro Dios no permitirá que escapen Su juicio
justo.
El llamado a ofrendar:
Malaquías 3:6–12 (NBLA)
6 «Porque Yo, el Señor, no cambio; por eso ustedes, oh hijos de Jacob, no han sido consumidos.
7 »Desde los días de sus padres se han apartado de Mis estatutos y no los han guardado. Vuelvan a Mí y Yo volveré a ustedes», dice el Señor de los ejércitos. «Pero dicen: “¿Cómo hemos de volver?”.
8 »¿Robará el hombre a Dios? Pues ustedes me están robando. Pero dicen: “¿En qué te hemos robado?”. En los diezmos y en las ofrendas.
9 »Con maldición están malditos, porque ustedes, la nación entera, me están robando.
10 »Traigan todo el diezmo al alfolí, para que haya alimento en Mi casa; y pónganme ahora a prueba en esto», dice el Señor de los ejércitos, «si no les abro las ventanas de los cielos, y derramo para ustedes bendición hasta que sobreabunde.
11 »Por ustedes reprenderé al devorador, para que no les destruya los frutos del suelo, ni su vid en el campo sea estéril», dice el Señor de los ejércitos.
12 «Y todas las naciones los llamarán a ustedes bienaventurados, porque serán una tierra de delicias», dice el Señor de los ejércitos.
Puedes ofrendar aquí
Himno
Grande es tu fidelidad
Oración congregacional
Malaquías 3:6–12 (NBLA)
6 «Porque Yo, el Señor, no cambio; por eso ustedes, oh hijos de Jacob, no han sido consumidos.
7 »Desde los días de sus padres se han apartado de Mis estatutos y no los han guardado. Vuelvan a Mí y Yo volveré a ustedes», dice el Señor de los ejércitos. «Pero dicen: “¿Cómo hemos de volver?”.
8 »¿Robará el hombre a Dios? Pues ustedes me están robando. Pero dicen: “¿En qué te hemos robado?”. En los diezmos y en las ofrendas.
9 »Con maldición están malditos, porque ustedes, la nación entera, me están robando.
10 »Traigan todo el diezmo al alfolí, para que haya alimento en Mi casa; y pónganme ahora a prueba en esto», dice el Señor de los ejércitos, «si no les abro las ventanas de los cielos, y derramo para ustedes bendición hasta que sobreabunde.
11 »Por ustedes reprenderé al devorador, para que no les destruya los frutos del suelo, ni su vid en el campo sea estéril», dice el Señor de los ejércitos.
12 «Y todas las naciones los llamarán a ustedes bienaventurados, porque serán una tierra de delicias», dice el Señor de los ejércitos.
Puedes ofrendar aquí
Himno
Grande es tu fidelidad
Oración congregacional

"Arrepiéntete y vive"
Pastor Edgar Nazario
Las notas del sermón
Hechos de los Apóstoles 3:19–26 (RVR60)
19 Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,
20 y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;
21 a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.
22 Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable;
23 y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo.
24 Y todos los profetas desde Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos días.
25 Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra.
26 A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad.
Pastor Edgar Nazario
Las notas del sermón
Hechos de los Apóstoles 3:19–26 (RVR60)
19 Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,
20 y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;
21 a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.
22 Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable;
23 y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo.
24 Y todos los profetas desde Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos días.
25 Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra.
26 A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad.
La Cena del Señor
Himno
Doxología
Bendición Pastoral
Efesios 3:20 al 21 (RVR1960)
Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos.
Amén.
Himno
Doxología
Bendición Pastoral
Efesios 3:20 al 21 (RVR1960)
Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos.
Amén.
